La Flotación como terapia
Los orígenes del Tanque de Flotación como terapia se remontan a la década de los años cincuenta, cuando un neuropsiquiatra, John C. Lilly, descubrió sus múltiples beneficios. Todo comenzó cuando este doctor estadounidense emprendió una investigación sobre el origen de la conciencia y su relación con el cerebro, y como resultado inesperado descubrió que la flotación era una herramienta excepcional para alcanzar profundos niveles de relajación.

 

El enfoque principal de su investigación se basaba en crear un dispositivo que privara o restringiera el número de estímulos externos, de modo que se pudiese analizar el cerebro y el individuo en una atmósfera de aislamiento. En sus comienzos, estos dispositivos fueron denominadas cámaras de privación sensorial, para posteriormente conocerse con el acrónimo de R.E.S.T.  (Terapia de estimulación ambiental reducida).  

 

            Los efectos de la flotación han sido investigados y documentados científicamente,  e incluso, la NASA ha utilizado este sistema para llevar a cabo determinados programas de entrenamiento de astronautas, con el fin de simular la falta de gravedad y el aislamiento sensorial. También ha sido puesto en práctica por diversos comités olímpicos para mejorar la preparación de deportistas. Se han obtenido excelentes  resultados en  universidades, al utilizarse como método de aprendizaje rápido debido a que estimula la creatividad, favorece la claridad intelectual y acelera el proceso de aprendizaje.

 

Cada vez es mayor el número de centros estéticos, balnearios y Spa que ofrecen servicios de flotación. La realidad, es que vivimos en una economía muy competitiva y para fidelizar y atraer nuevos clientes debemos disponer de las novedades más atractivas. Indudablemente, ésta es una de ellas. Una nueva forma de entender la relajación que esta irrumpiendo con gran fuerza en nuestro pais. Progresivamente va aumentando el número de personas que acuden a nuestros centros para relajarse y desconectar de la rutina diaria. Son innumerables los condicionantes de nuestra sociedad que nos empujan hacia un exceso de estrés. Las múltiples obligaciones cotidianas que nos restan tiempo para el ocio; el absorbente y trepidante ritmo de trabajo; el cansancio acumulado; la vida sedentaria y los numerosos problemas, generan uno de los males más comunes del siglo veintiuno. Un problema que se acrecienta considerablemente en aquellos que residen en las grandes urbes, a causa de las prisas, los atascos de tráfico y la contaminación acústica y medioambiental.  Afortunadamente, cada vez son más los ciudadanos que son conscientes de que controlar los niveles de estrés es tan importante como llevar una alimentación sana y equilibrada, o practicar ejercicio asiduamente. Con la flotación se alcanzan  niveles altísimos de bienestar, e incluso, algunas personas manifiestan tener la sensación de estar en el útero materno y llegan a afirmar que les predispone a estados de meditación y creatividad intensos.

 

            En el tanque de aislamiento sensorial, flotarium, tanque de ingravidez, cámara de flotación antigravedad y piscina de flotación te encuentras suspendido con la misma sensación que si estuvieras bañándote en el Mar Muerto. El agua que contiene posee una disolución especial de sales minerales, que le confiere una densidad que permite flotar sin esfuerzo. Simplemente con introducirse en la bañera, cerrar los ojos y disfrutar del momento, los músculos del cuerpo se relajan. Progresivamente disminuye el ritmo cardiorrespiratorio, hasta llegar a una relajación profunda. Diversas investigaciones demuestran que reduce los niveles de estrés físico y mental, ya que ralentiza la producción de hormonas del estrés (adrenalina y cortisol), y aumentan la secreción de endorfinas, conocidas como hormonas de la felicidad y consideradas analgésicos naturales producidos por el cerebro. La mente entra en un estado de relajación que permite utilizar partes inactivas del cerebro. Facilita la armonía entre los dos hemisferios. Estudios recientes aseguran la importancia de tener un buen equilibrio de actividad entre los dos hemisferios del cerebro, para garantizar un mejor estado de salud  física, mental y emocional. Incrementa la creatividad, mejora la concentración y nos abre las puertas a nuestro mundo interior. Se recomienda en tratamientos de ansiedad, depresión y épocas de cansancio acumulado. Durante la flotación, se producen patrones más lentos de ondas cerebrales, conocidas como ondas zeta, normalmente experimentadas sólo durante la meditación profunda o justo antes de caer dormido. A causa de estos efectos, la flotación se utiliza en el tratamiento de las adicciones, incluyendo el tabaco y el alcohol. Aumenta los niveles de energía, mitiga las consecuencias del jet lag,  e incluso, se afirma que una hora de flotación equivale a cuatro de sueño.

 

            Al dejar de ofrecer resistencia a la fuerza de gravedad el cuerpo descansa y experimenta una ausencia total de peso, que reduce la tensión muscular y acelera la recuperación de lesiones. Alivia problemas reumáticos, artritis reumatoide, lesiones traumáticas y problemas crónicos degenerativos como osteoartritis. Disminuye el dolor localizado de cuello, hombros y espalda, debido a la liberación de la tensión muscular y al incremento de circulación en el área afectada.  Además de los beneficios físicos y psíquicos, las sales minerales contenidas en la solución son beneficiosas para la piel, incluso, para las más sensibles e irritables.

 

            La ingravidez se logra gracias a la alta concentración de sales minerales diluidas en el agua que le confieren una densidad muy superior a la del mar, que permite flotar sin esfuerzo alguno. Por lo general, se trabaja con sales Epsom o Sulfato de Magnesio, un compuesto químico cuya fórmula es Mg SO4·7H2O. Estas sales fueron descubiertas en las aguas de alta mineralización de Epsom, Inglaterra, pero existen yacimientos en diversos lugares del planeta. Este sulfato, que se encuentra diluido en algunas aguas termales, tiene propiedades beneficiosas para la piel y el organismo. Son completamente solubles y no dejan ningún tipo de residuo que pueda deteriorar el funcionamiento de las instalaciones.

            Desde sus comienzos, la terapia de flotación ha ido evolucionando hasta alcanzar la tecnología y comodidad de las instalaciones que podemos disfrutar hoy. 
En la actualidad, la oferta de equipos es bastante amplia con diversos acabados y diferentes dimensiones. Con frecuencia, la elección viene determinada por el espacio del que se disponga y las posibilidades de obra.  El tanque es de una cubeta estanca en cuyo interior el cliente flota. Se recomienda que una vez dentro se cierre  la tapa para aislarse de los estímulos exteriores. La tapa se cierra desde el interior mediante un botón, generalmente de gran tamaño, que facilita su apertura y cierre en cualquier momento. Dispone de un panel de control desde el que se puede graduar la intensidad lumínica, y algunos equipos incorporan un sistema de comunicación externa para poder comunicarse con la recepción. Incluyen equipo reproductor de CD para escuchar música, e incluso, lector de DVD para poder visionar una proyección durante la flotación.

 

            Las personas claustrofobicas disfrutan aun más en una sala o piscina de flotación por ser un espacio abierto.  Este sistema aporta todos los beneficios de un tanque de flotación pero sin sensación de agobio, gracias a su mayor tamaño y a no tratarse de un espacio cerrado. Las piscinas suelen acompañarse de techos de fibra óptica que emiten diferentes tonalidades cromáticas, con las que se aprovecha al mismo tiempo los beneficios que aportan la cromoterapia o terapia a través del color. A menudo se instalan cascadas de agua con el fin de que el cliente disfrute del relajante sonido del agua en movimiento. Otros centros prefieren ofrecer música relajante de fondo, o incluso, la combinación de ambos.  Todo  un placer para los sentidos.

 

            En ambos, es conveniente proporcionar al cliente un gorro de baño, tapones para los oídos y toalla o albornoz.  Para las personas que lo soliciten es recomendable disponer de una almohada cervical que aporte mayor comodidad, aunque la densidad de las sales hace que la cabeza flote perfectamente sin ninguna ayuda. Algunos clientes llegan a dormirse, ya que es casi imposible que el cuerpo se voltee, debido a la gran densidad que posee el agua.

 

            El tratamiento debe de comenzar con una ducha rápida, tras la que el cliente debe secarse. Hay que tener en cuenta que la sal al contacto con las heridas produce escozor y aunque acelera la regeneración de la herida, para evitar esa sensación poco agradable es aconsejable que el cliente se aplique sobre las pequeñas lesiones un producto aislante o en su lugar un poquito de vaselina.

 

 

            Se recomienda que el cliente entre despacio y se recueste lentamente hasta que  comience a sentir el empuje del agua hacia la superficie y se acostumbre a la peculiar sensación de flotar. La salida también ha de realizarse muy lentamente y en presencia de personal cualificado del centro. Lo habitual es que trascurrido el tiempo alguien se encargue de comunicar al cliente que el tiempo ha trascurrido. Se finaliza la sesión con una suave ducha para eliminar los restos de sal adheridos a la piel.

 

 

            La temperatura del agua debe oscilar entre los 35º y los 37.5º C. para no sentir ni frío ni calor y  así el cliente tenga la sensación de que su cuerpo se funde con el agua.

 

            En cuanto a la higiene, aunque la alta concentración de sales minerales crea un ambiente semi-estéril, que no favorece la reproducción de bacterias y gérmenes, las instalaciones incorporan un circuito de filtros de limpieza para una esterilización total, que debe accionarse después de cada sesión. Como medida complementaria se utiliza un ozonizador y, además, el agua ha de cambiarse por completo cada cierto tiempo.

 

            Aunque no tiene grandes contraindicaciones, no es recomendable que lo utilicen  epilépticos, personas con alguna infección vírica, grandes heridas o con presión arterial baja. Por supuesto, tampoco ha de usarse bajo el efecto de alcohol o drogas.
Durante el embarazo es recomendable consultar con el médico, aunque por lo general resulta beneficioso, ya que al haber aumentado el peso y la tensión en la espalda, las mujeres embarazadas experimentan un gran descanso y alivio en la columna vertebral al suspenderse en el agua sin gravidez.
Incluso, las personas con poca movilidad pueden disfrutar de esta experiencia, ya que la flotación es una terapia de relajación pasiva, en la que el cuerpo automáticamente va relajándose.  Esta técnica no requiere que el cliente posea ninguna habilidad de natación. Para sacar más partido a la flotación algunos terapeutas realizan sesiones guiadas que incluyen ejercicios de respiración y suaves  movimientos.

 

 

Fecha: 2008-05-12 21:34:58
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